¿Cuál es el futuro del capitalismo?
¿No fue la competencia lo que Adam Smith quiso crear hace 250 años cuando sentó las bases del capitalismo?
Hoy en día, esta competencia se desarrolla principalmente en el ámbito cuantitativo. El crecimiento económico es necesario para poder generar salarios, prestaciones sociales y, por supuesto, beneficios. Al fin y al cabo, los políticos prometieron garantizar nuestro bienestar.
Este crecimiento económico ha llevado a que se superen los límites de nuestra planeta, ya que producimos el doble de lo que realmente necesitamos para vivir con dignidad.
Este sistema de competencia y mercado no cuenta con un mecanismo regulador que pueda frenar el crecimiento.
El desarrollo tecnológico ha superado al mercado. Desde hace algunos años, la interconexión global ofrece la posibilidad de que todas las personas puedan comunicar sus necesidades directamente al productor, que suministra los productos justo a tiempo.
Esto no existía hasta hace unos años. Hasta entonces, era necesario llevar los productos al mercado, donde debían adquirirse con el salario. Hoy en día ya no necesitamos ese mercado.
La campaña de la patata de enero de 2026 en Sajonia demuestra que es posible.
Tenemos un modelo que funciona a la perfección: la reproducción. Dentro del abastecimiento de las familias no hay mercado. Se hace lo que se necesita. Con preocupación por las personas y por la Tierra.
A nadie se le ocurriría ofrecer a su familia tres platos diferentes cada día solo para que se coma más y se tire más. Nadie limpia el baño dos veces seguidas. Así que vemos que funciona perfectamente sin el mercado.
La gran pregunta es: ¿cómo llegamos a ese punto antes de que el planeta se hunda?
Para ello, solo habría que separar el instrumento de control financiero, hoy en día obsoleto, de la economía física existente.
Hagámoslo igual que en las familias. La ama de casa o el amo de casa no pasan factura a los miembros de su familia, ni hacen nóminas.
¿Qué pasaría si hiciéramos lo mismo en la economía? ¿De un día para otro en todo el mundo? Al igual que la comida en las familias, todos los productos de la economía serían gratuitos.
La mayor parte de las relaciones comerciales en la economía son probadas y estables, incluso sin control financiero, la economía seguiría funcionando.
No es necesario hacer publicidad de los regalos y la competencia se centraría en el desarrollo de productos duraderos y reciclables en lugar de en la sobreproducción. Todas las personas estarían atendidas incondicionalmente.
Apenas notaríamos esta transición a la sociedad poscrecimiento, ya que no es necesaria ninguna socialización. La propiedad perdería por sí sola su función excluyente, porque todos los «capitalistas» estarían automáticamente atendidos y ya no se podría comprar nada con los ingresos del capital y la propiedad. Lo único que quedaría sería la responsabilidad.
La suposición de necesidades ilimitadas
Una objeción que se plantea a menudo contra los modelos de suministro independiente de los ingresos o gratuito es que, al eliminar los precios y los ingresos, las necesidades crecerían de forma inconmensurable. Esta suposición se basa implícitamente en la idea de necesidades humanas ilimitadas y, por consiguiente, de un comportamiento de consumo ilimitado.
Sin embargo, esta idea no es empírica ni teóricamente sostenible.
Necesidad frente a demanda
En la teoría económica, a menudo no se distingue entre necesidad (necesidades orientadas al uso) y demanda (demanda solvente). En el capitalismo, la necesidad aparece exclusivamente en forma de demanda, es decir, como una variable mediada por los ingresos y los precios.
Por lo tanto, la sobreproducción en el capitalismo no es expresión de una necesidad excesiva por parte de los usuarios, sino el resultado de un modo de producción impulsado por la oferta. La producción no se realiza principalmente para satisfacer las necesidades existentes, sino para obtener valor de cambio y garantizar la valorización del capital.
Sobreproducción inducida por la oferta
Empíricamente se puede demostrar que los mecanismos centrales de la sobreproducción actual se encuentran en el lado de la oferta. Entre ellos se encuentran, en particular:
- la obsolescencia programada, que acorta artificialmente la vida útil de los productos;
- la publicidad agresiva y psicológicamente optimizada, que crea nuevas necesidades o refuerza las existentes;
- la diferenciación de productos sin valor añadido funcional, que acorta los ciclos de venta;
- la presión institucionalizada por el crecimiento como consecuencia de la financiación basada en el crédito.
Estos mecanismos no sirven para satisfacer necesidades, sino para estabilizar mercados de venta continuos.
La frugalidad como constante empírica y antropológica
La suposición de necesidades ilimitadas contradice además los hallazgos antropológicos y sociológicos. En casi todas las sociedades se observa que las necesidades humanas son relativamente estables más allá de un cierto nivel material. Los estudios sobre la satisfacción con la vida indican que el consumo adicional por encima de las necesidades básicas tiene efectos limitados sobre el bienestar.
La frugalidad no debe entenderse como una categoría moral, sino como una característica estructural de la formación de las necesidades humanas. Las personas buscan seguridad, reconocimiento social, sentido y autoeficacia, no posesiones materiales ilimitadas.
Comportamiento de consumo en condiciones de abastecimiento directo
En condiciones de abastecimiento directo, independiente de los ingresos, desaparece el incentivo de compensar el estatus mediante el consumo, ya que los ingresos y las posesiones pierden su función de señal social. Al mismo tiempo, la publicidad y la creación de marcas pierden su función económica, ya que ya no es necesario asegurar las ventas.
En tales condiciones, las necesidades materiales se orientarían previsiblemente hacia requisitos de uso reales: los bienes duraderos, reparables y de alta calidad sustituirían al consumo de sustitución a corto plazo.
La sobreproducción como fenómeno sistémico
Por lo tanto, la sobreproducción no es una expresión de la desmesura humana, sino el resultado de un sistema que depende de la valorización continua del capital. En un sistema en el que la producción está directamente vinculada a las necesidades reales y no a las ventas, desaparece el incentivo estructural para la sobreproducción.
El temor a un crecimiento incontrolado de la demanda ignora así la diferencia fundamental entre un modo de producción basado en el valor y un suministro orientado al valor de uso.
Tres axiomas fundamentales de una economía postcontable
AXIOMA 1: La separabilidad de la economía física y la representación financiera
«Los procesos físicos de producción, logística y consumo pueden separarse de su representación financiera (contabilidad, precios, cálculo de beneficios). La economía física es la base, la contabilidad financiera es un sistema de control y distribución que se basa en ella, no la economía en sí misma».
Implicaciones:
- Las fábricas pueden producir sin que se emita una factura.
- Los camiones pueden realizar entregas sin que se produzca un pago.
- Las personas pueden consumir sin comprar.
- La economía real sigue funcionando cuando se elimina la abstracción financiera.
AXIOMA 2: La eliminación de la obligación de vender mediante la garantía del suministro básico
«Cuando el sustento de todas las personas está asegurado mediante el suministro físico directo, desaparece la necesidad existencial de vender bienes o mano de obra. La competencia pasa de ser una necesidad a ser una opción».
Implicaciones:
- Las empresas ya no tienen que ser rentables para sobrevivir.
- Los trabajadores no tienen que trabajar por un salario para comer.
- La innovación no sirve para maximizar los beneficios, sino para resolver problemas.
- El «mercado» deja de ser un mecanismo de supervivencia y se convierte en un mecanismo de coordinación de la calidad y las preferencias.
AXIOMA 3: Coordinación en tiempo real mediante retroalimentación basada en sensores
«Un sistema global interconectado de sensores y notificaciones de demanda puede coordinar la asignación de recursos y el control de la producción de forma más eficiente que la señal retardada y distorsionada de los precios».
Implicaciones:
- Una estantería vacía activa directamente la reproducción, sin pasar por el rodeo de las previsiones de ventas.
- La escasez global de recursos se hace visible de inmediato y se puede priorizar democráticamente.
- La producción se basa en el consumo real, no en las ventas previstas.
- La información sustituye a la negociación como mecanismo de coordinación.
AXIOMA 4: EL AUGE DE LA GENEROSIDAD
«La liberación repentina de las restricciones de pago para los bienes básicos desencadena un fenómeno psicológico colectivo que pasa inmediatamente del miedo a la escasez a una generosidad liberada. Este cambio de sistema genera su propia estabilidad social a través de la cooperación espontánea».
Base neuroeconómica:
- Efecto de priming de seguridad: cuando las necesidades básicas están garantizadas, se liberan recursos cognitivos que, en lugar de destinarse a preocupaciones existenciales, se ponen a disposición de la cooperación y la creatividad.
- Alivio de la ansiedad por el estatus: la comparación social constante («¿Puedo permitirme lo que tienen los demás?») desaparece cuando se garantizan las necesidades básicas generales.
- Relajación de la reciprocidad: la lógica implícita de la deuda en cada transacción («Yo te doy esto, tú me debes aquello») se derrumba.
Analogías empíricas:
- Altruismo ante catástrofes: tras superar una situación de emergencia aguda (terremotos, inundaciones, Covid-19), a menudo se produce una breve fase de extraordinaria disposición a ayudar.
- Euforia al final de la guerra: no es la victoria, sino el fin del racionamiento lo que provoca la mayor alegría.
- Experimentos sobre la provisión incondicional: todos los experimentos con renta básica muestran una reducción del miedo, una mejor salud mental y un mayor compromiso social.
Consecuencias para el cambio de sistema:
El mayor temor, que las personas caigan en un egoísmo competitivo ante los bienes «gratuitos», resulta ser todo lo contrario. La eliminación inmediata del umbral de pago transforma el pensamiento de escasez en pensamiento de abundancia, lo que hace que la cooperación sea la opción más racional, porque es la más feliz.
El imperativo resultante:
«Desactivar el nivel de control financiero para liberar a la economía física de su obligación de crecer y sustituirlo por un sistema de asignación de necesidades transparente y controlado en tiempo real».
LA PARADOJA DE LA CONCLUSIÓN
Si los cuatro axiomas son ciertos —y la evidencia empírica así lo sugiere—, entonces:
- Nuestro sistema actual no solo es subóptimo, sino que es activamente destructivo.
- La solución no es compleja, sino aterradoramente simple: separar lo físico de lo financiero.
- La transición no es posible de forma gradual, sino solo como un cambio global.
- Cuanto más esperemos, más dolorosa será la transición necesaria.
Los axiomas no son una utopía. Son la descripción de las posibilidades reales que nuestra lógica económica actual oculta sistemáticamente.
Objeciones y refutaciones anticipadas
Objeción 1: «Sin incentivos financieros, nadie trabaja».
Refutación: El trabajo de cuidados no remunerado (aproximadamente el 30-50 % del PIB) demuestra lo contrario. Las personas trabajan por el sentido, el reconocimiento, la comunidad y la realización personal. La «euforia del ayudante» (recompensa neuroquímica por el comportamiento cooperativo) se convierte en el principal motor.
Objeción 2: «Eso es una economía planificada centralista».
Refutación: Es todo lo contrario. Los precios son un sistema de información centralizado (todos reaccionan al mismo precio). Nuestro sistema es descentralizado y policéntrico: cada uno reacciona a las señales directas de su red local, que se muestran en un panel de control global.
Objeción 3: «¿Quién decide entonces qué se produce?».
Refutación: Esto se decide mediante una agregación transparente de las necesidades y una priorización democrática, no mediante los cálculos secretos de los departamentos de marketing y los accionistas. La pregunta «¿Qué se produce?» se convierte en una cuestión democrática, no en un cálculo secreto de beneficios.
La transformación
La separación simultánea a nivel mundial de la contabilidad y la economía física podría realizarse desde dos direcciones.
Desde abajo: todos los trabajadores podrían renunciar a sus salarios o sueldos desde una fecha determinada. De este modo, la economía dejaría de generar costes, por lo que la contabilidad se volvería superflua.
El cambio simultáneo es necesario para que en toda la cadena de producción, desde la materia prima hasta todos los medios auxiliares, se eliminen los costes laborales, de modo que quede el material gratuito.
Desde arriba: todas las instituciones económicas apagan simultáneamente sus sistemas contables en todo el mundo, de modo que ya no se realizan contabilidades ni nóminas.
El requisito previo es una comunicación suficiente. Para ello es necesario difundir esta idea en los medios de comunicación.
Aquí se explica el funcionamiento general en una conversación entre Helena y Maya.
Un pequeño vídeo explicativo (5 minutos)
Aquí hay un libro en formato PDF.
Berlín, 4 de febrero de 2026
Eberhard Licht